Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Asà habÃa sucedido a Weddell en 1820, y a William Guy en 1827. Lo mismo sucedió con las supuestas islas del vanidoso Glass. No encontramos un solo islote en la posición indicada, por más que el servicio de los vigÃas fuera hecho con el mayor cuidado. Es, pues, de temer que su excelencia el gobernador de Tristán de Acunha no vea jamás figurar su apellido en la nomenclatura geográfica. Estábamos entonces a 6 de Noviembre. El tiempo continuaba favorable. ParecÃa que la travesÃa habÃa de ser hecha con más brevedad que la de la Jane. Además, no tenÃamos por qué apresurarnos. Como he hecho observar, nuestra goleta llegarÃa antes que las puertas del banco estuvieran abiertas.
Durante dos dÃas la Halbrane sufrió un cambio atmosférico que obligó a Jem West a halar bajo, gavia, ballestilla y masteleros de juanete.
Desembarazada de las altas velas, la goleta se portó admirablemente. Con motivo de estas maniobras los nuevos tripulantes dieron pruebas de destreza, lo que les valió las felicitaciones del contramaestre, quien pudo notar que Hunt valÃa por tres hombres.
-¡Famosa adquisición!-me dijo.