Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos -¿De modo-dije-que la presencia de las ballenas no indica necesariamente la proximidad de la tierra?
-No sé qué responderle a usted, señor Jeorling, y es posible que la observación de que lo he hablado a usted no sea fundada. Así es que lo más razonable es atribuir el número de esos animales a las condiciones climatológicas de este año.
-No veo otra explicación-respondí, y concuerda con nuestras observaciones.
-Pues bien; nosotros nos apresuraremos a aprovechar estas circunstancias-respondió el capitán Len Guy.
-Y sin preocuparnos de las reclamaciones de una parte de la tripulación-añadí.
-¿Y de qué se quejarán esas gentes?-exclamó el capitán Len Guy.-No creo que los hayamos reclutado para la pesca. No ignoran el servicio para el que han sido embarcados, y Jem West ha obrado cuerdamente al cortar en corto esas malas disposiciones. ¡No son mis viejos compañeros los que se las habrán permitido! Es de lamentar que yo no haya podido contentarme con mis hombres. ¡Por desgracia, y teniendo en cuenta la población indígena de la isla Tsalal, la cosa no era posible!
Me apresuro a decir que, a excepción de la ballena, ninguna otra pesca estaba prohibida a bordo de la Halbrane.