Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Advirtamos que si Hearne y los compatriotas de éste que tenÃamos entre los reclutados mostraban tanto interés y disgusto en presencia de aquellos rebaños de cetáceos, débese a que los americanos son los que más campañas hacen en los mares australes. Recuerdo que hacia 1827 una información ordenada por los Estados Unidos demostraba que el número de los navÃos armados para la pesca de la ballena en estos mares se elevaba a 200, de un total de 50.000 toneladas, conduciendo cada uno 1700 barricas de aceite, que provenÃan del despedazamiento-de 9.000 ballenas, sin contar otras 2.000 perdidas. Hace cuatro años, una segunda información eleva aquel número a 460, y el tonelaje a 72.500, o sea la décima parte de toda la marina mercante de la Unión, valiendo cerca de 1.800.000 dollars, siendo 40.000.000 lo invertido en este negocio.
Se comprenderá que Hearne y algunos otros se mostrasen apasionados por tan rudo y fructÃfero oficio... ¡Pero guárdense los americanos de entregarse a una destrucción exagerada! Poco a poco las ballenas se harán raras en estos mares del Sur... y será preciso perseguirlas más allá del banco de hielo.
A esta observación que hice al capitán Len Guy, respondióme éste que los ingleses se han mostrado siempre más parcos. Lo que merecerÃa confirmación.