Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Debo confesar, y esto me disgustaba, que la mayorÃa estaba en contra de la opinión de que el schooner fuera la Halbrane. Dos o tres solamente se declaraban por la afirmativa, y entre ellos el dueño del Cormorán Verde.
-¡Es la Halbrane!- repetÃa.-¡Vamos, que no llegar el capitán Len Guy el primero a las Kerguelen!... Es él... Estoy tan seguro como si estuviese aquÃ, su mano sobre la mÃa, y tratando de renovar su provisión de patatas.
-¡Tiene usted bruma en los párpados, señor Atkins!replicó uno de los pescadores.
-¡No tanta como tú en la cabeza!-respondió el posadero con acritud.
-Ese barco no tiene corte inglés-declaró otro.-Por su aspecto parece más bien de construcción americana.
-No... Es inglés-insistió Atkins,-y serÃa capaz de asegurar de qué talleres ha salido. SÃ, de los talleres de Birkenhead, en Liverpool, donde la Halbrane ha sido botada.
-No-afirmó un viejo marino.-Ese schooner ha sido construido en Baltimore, en casa de Nipper y Stronge, y las aguas del Chesapeake han estrenado su quilla.
-¡De las aguas del Mersey, abominable tonto!-replicó