Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Hay que advertir que MartÃn Holt habÃa vuelto a sus ocupaciones. Muy entendido en su oficio, era el único que, por su habilidad y celo, podÃa rivalizar con Hunt.
-Y bien, Holt-le preguntó un dÃa en que se encontraba en conversación con el contramaestre,-¿en qué relaciones está usted ahora con ese diablo de Hunt? Después del salvamento, ¿se ha mostrado algo más comunicativo?...
-No, señor Jeorling-respondió el maestro velero...-Al contrario... Parece evitar mi presencia.
-¿Evitarla?... - dije yo.
-Como lo hacÃa antes... Ni más ni menos.
-¡Es singular!
-Y que es una verdad...-añadió Hurliguerly-En más de una ocasión lo he notado.
-Entonces... ¿le huye a usted como a los demás?...
-No... Más que a los otros...
-Más... ¿por qué?
-Lo ignoro, señor Jeorling.
-¡Lo que no impide que le debas una buena candela!declaró el contramaestre...-Pero no intentes encenderla en honor suyo... Le conozco..., y soplarÃa.