Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos -¡Mar libre!-gritó.
Unánimes hurras le respondieron.
La goleta puso el cabo al Sudeste. Dos horas después la extremidad del banco era doblada, y ante nuestros ojos-aparecía una mar resplandeciente, libre de témpanos.

XIV
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¿Enteramente libre de hielos? No. Esto sería afirmar demasiado. A lo lejos aparecían algunos ice-bergs; drifts y packs derivaban todavía hacia el Este. Sin embargo, el deshielo se había efectuado por completo en esta parte, y la mar estaba lo bastante libre para que un barco pudiera navegar por ella. No había duda que en estos parajes, remontando el ancho brazo de mar, especie de canal abierto al través del continente antártico, fue donde hicieron escala los barcos de Weddell a los 74º de latitud, que la Jane debía pasar en unas 600 millas.
-Dios nos proteja-me dijo el capitán Len Guy-y se dignó conducirnos a nuestro objeto.