Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos -Dentro de ocho horas-respondÃ,-nuestra goleta tal vez estará a la vista de la isla Tsalal.
-SÃ..., a condición de que persistan los vientos del Este, señor Jeorling. Pues no olvide usted que, costeando el banco de hielo hasta la extremidad oriental, la Halbrane se ha separado de su itinerario, y es preciso llevarla hacia el Oeste.
-La brisa nos favorece, capitán.
Y nosotros la aprovecharemos, pues mi intención es dirigirme al islote Bennet. Allà es donde mi hermano William ha desembarcado primeramente. Desde que veamos ese islote estaremos seguros de ir por buen camino.
-¡Quién sabe si en él recogeremos nuevos indicios, capitán!
-Es posible, señor Jeorling. Hoy, pues, cuando yo tome la altura y reconozca exactamente nuestra posición, pondremos el cabo hacia el islote Bennet.
Claro es que habÃa ocasión para consultar al guÃa más seguro que se encontraba a nuestra disposición. Me refiero al libro de Edgard Poe, en realidad a la verÃdica relación de Arthur Gordón Pym.
Hube de leerle de nuevo con todo el cuidado que merecÃa; he aquà lo que yo deduje.