Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Dispuesta la embarcación, cuatro de los nuevos se colocaron en ella en la proa, y Hunt en el timón. El capitán Len Guy, el contramaestre y yo nos sentamos en la popa, todos bien armados, y nos dirigimos al islote. Media hora después habÃamos dado vuelta al promontorio, que, visto de cerca, no presentaba más que un amontonamiento de rocas redondas. Allà se abrÃa la pequeña bahÃa, en cuyo fondo habÃan acostado los botes de la Jane. Hacia está bahÃa nos dirigió Hunt. Se podÃa fiar en su instinto, Maniobraba con notable precisión entre las puntas rocosas que emergÃan aquà y allá. ParecÃa conocer el terreno. La exploración del islote no podÃa ser de larga duración. El capitán William Guy le habÃa consagrado solamente algunas horas, y si existÃa algún indicio de su presencia, no escaparÃa a nuestras pesquisas.