Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Desembarcamos en el fondo de la bahía, sobre piedras tapizadas de un fino liquen. La marea decrecía ya, dejando al descubierto el fondo de la playa, de una arena sembrada de puntos negruzcos, semejantes a gruesas cabezas de clavos. El capitán Len Guy me hizo notar sobre el arenoso tapiz gran cantidad de moluscos de forma oblonga, de una largura que variaba entre 3 y 18 pulgadas, y el grueso de los cuales era de 3. Los unos descansaban sobre su costado, los otros se arrastraban para buscar el sol y alimentarse con esos animalejos que producen el coral. En efecto: en dos o tres sitios observé varias puntas de un banco en formación.
-Ese molusco-me dijo el capitán Len Guy-el conocido con el nombre de escombro de mar, muy apreciado por los chinos. Si llamo la atención de usted sobre él, es porque la Jane visitó estos parajes con la intención de hacer provisiones de estos animales. No habrá usted olvidado que mi hermano convino con Too-Witt, el jefe de la isla Tsalal mediante la entrega de algunos centenares de piculs de estos moluscos, que fueran construidos cobertizos cerca de la costa, donde tres hombres debían ocuparse en la preparación de este producto, mientras la goleta continuaba su campaña... En fin, recordará usted en qué condiciones fue atacada y destruida...