Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos -Bien-dijo Jem-Vale más que no haya habido necesidad de emplear la violencia... Pero, en lo sucesivo, que Hearne tenga cuidado conmigo.
-Sus compañeros-dijo el capitán-se han apaciguado con las primas que se les ha ofrecido. La generosidad del señor Jeorling ha producido buen efecto... Yo se lo agradezco.
-Capitán-dije-, en las Falklands le manifesté a usted mi deseo de asociarme pecuniariamente a su empresa. Se ha presentado la ocasión, que yo he aprovechado y nada tiene usted que agradecerme.
Consigamos nuestro objeto; salvemos a William Guy y a los cinco marineros de la Jane... Es todo lo que pido. El capitán me tendió la diestra, que yo estreché cordialmente.
-Señor Jeorling -añadió-, habrá usted notado que la Halbrane no lleva el cabo al Sur, aunque las tierras entrevistas por Dirk Peters-o las apariencias de tierra por lo menosestén en esa dirección.
-Lo he notado, capitán.
-Y a propósito de ello-dijo Jem West-, no olvidemos que la relación de Arthur Pym no contiene nada que se refiera a esas tierras del Sur, y que, en suma, no tenemos más datos que las declaraciones del mestizo.
-Es verdad, lugarteniente-respondÃ.