Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Esto era atacar a aquel ente original por su lado flaco, y yo estaba seguro de su apoyo. ¡Sà ! El lo intentarÃa todo para deshacer las maquinaciones de unos, despertar el valor de otros, vigilar sobre Dirk Peters. ¿ConseguirÃa que la rebelión no estallase a bordo?
Durante los dÃas 13 y 14 no aconteció nada notable. La temperatura descendió de nuevo, lo que me hizo observar el capitán Len Guy mostrándome las numerosas bandadas de pájaros que no cesaban de remontar en la dirección Norte.
Mientras me hablaba comprendÃa yo que sus últimas esperanzas no tardarÃan en desaparecer. Y ¿por qué asombrarme de ello?
Del yacimiento indicado por el mestizo no se veÃa nada, y estábamos ya a más de ciento ochenta millas de la isla Tsalal. A todos los vientos del compás, el mar... nada más que el mar, inmenso, con su horizonte desierto, al que el disco solar se aproximaba desde el 21 de Diciembre, y que desfloraba el 21 de Marzo para desaparecer durante los seis meses de la noche austral. De buena fe, ¿podÃa admitirse que William Guy y sus cinco compañeros hubiesen podido franquear tal distancia sobre una frágil barca, y tuviéramos aun la probabilidad de recogerlos?