Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos ¡En mi agitado cerebro bullían mil pensamientos, mil ansias! ¡Quería levantarme, y antojábaseme que poderosa o irresistible mano me clavaba en el lecho! Se apoderaba de mí el deseo de abandonar en el instante aquel camarote donde luchaba con las pesadillas de incompleto sueño, de lanzar a la mar una de las canoas de la Halbrane, y arrojarme en ella con Dirk Peters, que no vacilaría en seguirme..., y después abandonarnos a la corriente que se propagaba hacia el Sur. Y lo hacía... Sí... Lo hacía en sueños... Estábamos en el día siguiente. El capitán Len Guy, después de lanzar una última mirada al horizonte, ha dado la orden de virar. Una de las canoas está allí. Yo prevengo al mestizo. Nos deslizamos hasta ella, sin ser vistos. Cortamos la cuerda. Mientras la goleta sigue adelante, nosotros quedamos atrás, y la corriente nos lleva...