Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos -No-me respondió el lugarteniente; - y la prueba es que los otros témpanos que andan le dejan atrás. Efectivamente; mientras que cinco o seis montañas de hielo descendÃan hacia el Sur, la nuestra se habÃa inmovilizado como si hubiera varado en un alto fondo. La explicación más sencilla era que su nueva base habÃa encontrado un escalón submarino al que se adherÃa ahora, y que esta adherencia no cesarÃa más que en el caso de que la parte sumergida su levantase, a riesgo de provocar otra nueva vuelta.
En suma: esto era grave complicación, pues los peligros de una inmovilización definitiva en aquellos parajes hubieran sido tales, que preferible eran los azares de la derivación. Al menos habÃa la esperanza de encontrar un continente, una isla, y hasta si las corrientes no se modificaban, si la mar quedaba libre, de franquear los lÃmites de la región austral.