Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Efectivamente, aunque los reclutados en las Falklands no formaban más que un total de quince hombres, y nosotros éramos trece comprendido el mestizo, era de temer que algunos de los últimos se uniesen a los de Hearne. Arrastrados por la desesperación, ¿quién sabe si sus camaradas no pensaban en apoderarse de la única embarcación que poseÃamos y en volver a tomar el camino del Norte, abandonándonos sobra el iceberg? Importaba, pues, que dicha canoa fuese puesta en seguridad y vigilada continuamente.
Además, en el capitán Len Guy, desde los últimos acontecimientos, se habÃa efectuado notable cambio. En presencia de los peligros del porvenir, parecÃa haberse transformado.
Hasta entonces, obsesionado por la idea de encontrar a sus compatriotas, habÃa dejado al lugarteniente al mando de la goleta, y no podÃa entregarse a hombre más capaz y, más devoto suyo. Pero a partir de este dÃa iba a tomar de nuevo sus funciones de jefe, y a ejercerlas con la energÃa que las circunstancias exigÃan.