Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos El capitán empezó diciendo:
-Hemos defendido nuestra canoa, y continuaremos defendiéndola...
-¡Hasta la muerte!-declaró Jem West.
-¿Quién sabe si pronto nos veremos obligados a embarcarnos en ella?-dije.
-En ese caso-añadió el capitán Len Guy,-como todos no cabrÃamos en ella, habrÃa necesidad de elegir. La suerte destinarÃa a los que debÃan partir, y yo serÃa uno de tantos.
-¡Aun no ha llegado ese caso, qué diablo!-respondió el contramaestre.-El ice-berg es sólido, y no hay temor de que se funda antes del invierno.
-No-afirmó Jem West;-no es de temer... Lo que es preciso es vigilar la canoa, y también los vÃveres...
-¡Es una suerte que hayamos puesto el cargamento en seguridad!-dijo Hurliguerly.-¡Pobre y querida Halbrane!...
¡Quedará en estos mares como la Jane... su hermana mayor!...
-SÃ-pensaba yo,-y por diferentes causas; la una, destruida por los salvajes de Tsalal; la otra, por una de esas catástrofes que ningún poder humano consigue evitar.