Esfinge de los hielos

Esfinge de los hielos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Por lo demás, habíamos perdido toda esperanza de recoger a los sobrevivientes de la Jane; la tripulación no tenía más que un deseo: atravesar lo más rápidamente posible aquellas espantosas soledades. Hasta el polo nuestra derivación había sido hacia el Sur; desde el polo hacia el Norte, y si persistía, tal vez seríamos más favorecidos de algunas buenas probabilidades que compensarían las malas. En todo caso, para emplear una locución familiar, «no había más que dejarse ir».

¿Qué importaba que aquellos mares, a los que nuestro iceberg se dirigía, no fuesen los del Atlántico meridional, sino los del Océano Pacífico, ni que las tierras más próximas, en vez de las South-Orkneys, las Sandwich, las Falklands, las del cabo Horn o las Kerguelen, fueran las de Australia o las de la Nueva Zelanda?... ¡Por esto Hurliguerly tenía razón al decircon gran disgusto suyo-que no sería con el compañero Atkins, ni en la sala baja del Cormorán Verde, donde iría a echar el trago de ginebra!

-Después de todo, señor Jeorling-me repetía,-también hay excelentes posadas en Melbourne, en Hobart-Town y en Dunedin... Lo importante es llegar a buen puerto. No habiéndose levantado la bruma durante los días 2, 3 y 4 de Febrero, hubiera sido difícil calcular el desplazamiento de nuestro iceberg desde que éste había pasado el polo. Sin embargo, el capitán Len Guy y Jem West creían poder estimarle en doscientas cincuenta millas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker