Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos -Después de todo-nos dijo el capitán Len Guy-, si ella es habitable durante los meses de verano, no parece que posee habitantes, puesto que no vemos ningún ser humano sobre el litoral.
-Observemos, que el iceberg no es propio para provocar la atención como nuestra goleta lo hubiera hecho.
-Evidentemente, señor Jeorling, y la Halbrane hubiera atraÃdo los indÃgenas... si los hay...
-De que no los veamos, capitán, no debe deducirse...
-Seguramente, señor Jeorling-respondió el capitán Len Guy.-Pero convendrá usted en que el aspecto de esta tierra no es el de la isla Tsalal en la época en que la Jane llegó a ella. Entonces veÃanse colinas verdes, espesos bosques, árboles en plena floración, pastos abundantes... y aquÃ, a primera vista, no hay más que desolación y esterilidad.
-Convengo en ello. Todo en esta tierra es desolación y esterilidad. Sin embargo, me atrevo a preguntar a usted, si no piensa desembarcar en ella.
-¿Con la canoa?
-Con la canoa-en el caso en que la corriente alejara de ella a nuestro ice-berg.