Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos El capitán Len Guy y Jem West salÃan entonces de la caverna (toda la anterior escena apenas habÃa durado cuarenta segundos), y corrieron al extremo de la punta, al mismo tiempo que el contramaestre, Hardie y los marineros Francis y Stern.
La canoa, arrastrada por la corriente, se encontraba ya a una encabladura, y la marea descendÃa con rapidez. Jem West se echó el fusil a la cara, hizo fuego, y uno de los marineros cayó al fondo de la embarcación. Un segundo disparo, hecho por el capitán Len Guy, rozó el pecho del sealing-master, y la bala se perdió contra los bloques en el momento en que la canoa desaparecÃa tras el iceberg.
No quedaba más que ir al otro lado de la punta, a la que la corriente aproximarÃa sin duda a aquellos miserables antes de arrastrarlos en dirección del Norte. Si pasaban a tiro de fusil, si un nuevo disparo tocaba al sealing-master..., muerto él... o herido, ¿se decidirÃan tal vez sus compañeros a volver?
Transcurrió un cuarto de hora. Cuando la embarcación se mostró al dar la vuelta a la punta, era a tal distancia, que nuestros disparos no podrÃan tocarla.
Ya Hearne habÃa hecho izar la vela, y arrastrada a la vez por la corriente y la brisa, la canoa no fue bien pronto más que un punto blanco que no tardó en desaparecer.