Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos -Primero he pensado-respondÃ-que tal vez Dirk Peters habÃa hablado en sueños, y que, merced a la casualidad, Hearne conocÃa el secreto. Después mis reflexiones me han hecho recordar la circunstancia siguiente: Cuando el mestizo me refirió la escena del Grampus; cuando me manifestó que Parker era Ned Holt, se encontraba en mi camarote, cuya vidriera lateral estaba abierta. Hay, pues, motivo para sospechar que nuestra conversación fue sorprendida por el hombre que entonces estaba en el timón... Y precisamente este hombre era Hearne, que para oÃr mejor, sin duda, habÃa abandonado el timón, tanto que la Halbrane sufrió un choque...
-Lo recuerdo-dijo Jem West-, y yo regañé al miserable y lo envié al fondo de la cala.
-Pues bien, capitán-añadÃ.-Desde aquel dÃa Hearne procuró estrechar sus relaciones con Holt; Hurliguerly me lo ha hecho notar.
-Efectivamente-dijo el contramaestre-, y sin duda Hearne, que se consideraba incapaz para dirigir la canoa, de la que pensaba apoderarse, tenÃa necesidad de un maestro como MartÃn Holt.