Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos -También-añadí-no cesaba de excitar a Holt para que éste preguntase al mestizo sobre la suerte de su hermano, y usted sabe en qué condiciones él le descubrió el espantoso secreto... ¡Martín Holt pareció enloquecer por la revelación!... Los otros le arrastraron... y ahora... está con ellos... Todos convinieron en que así debían de haber pasado las cosas.
En fin, la verdad era conocida; ¿y no era de temer, dada la disposición de espíritu en que Dirk Peters debía de encontrarse, que quisiera sustraerse a nuestros ojos?
¿Consentiría en volver con nosotros?
Todos, inmediatamente, habíamos abandonado la caverna, y una hora después encontramos al mestizo. Al vernos, su primer movimiento fue de huir. Al fin, Hurliguerly y Francis consiguieron aproximarse a él, que no hizo resistencia. Yo le hablé-, los demás me imitaron, el capitán Len Guy le tendió la mano. Primero dudó en tomarla. Después, sin pronunciar una palabra, volvió a la playa.
Desde aquel día entre él y nosotros no se habló nunca de lo que había pasado a bordo del Grampus. La herida del mestizo no tenía importancia. La bala no había hecho más que penetrar en la parte superior de su brazo izquierdo, y se consiguió extraerla con la sola presión