Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos He aquí la razón por la que la mayor parte de los indígenas habían apelado a la fuga, lo mismo que su jefe Too-Witt y los Wampos, que eran los principales personajes de la isla. En estas extraordinarias circunstancias abandonaron, no solamente el pueblo, sino la isla, donde ningún poder hubiera podido retenerlos y donde no habían de volver.
Sin embargo, aunque las canoas bastaron para transportar a la mayor parte a las islas vecinas, varios centenares de indígenas se vieron obligados a permanecer en Tsalal, faltos de medios para huir. Habiendo sido algunos mordidos por Tigre se declararon casos de rabia, tras corto período de incubación, y entonces-espectáculo imposible de describir en todo su horror-se habían precipitado los unos contra los otros, desgarrándose las carnes a dentelladas. ¡Y los esqueletos que habíamos encontrado en los alrededores de Klock-Klock eran los de aquellos salvajes!
En cuanto al desgraciado perro, fue a morir a un rincón del litoral, en el que Dirk Peters había encontrado su esqueleto, que mostraba aun el collar donde estaba grabado el nombre de Arthur Pym.
Así, pues, a aquella catástrofe-que el poder genial de un Edgard Poe era ciertamente capaz de imaginar-fue debido el abandono definitivo de Tsalal. Refugiados en el archipiélago
