Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Mencionaré de pasada que Dirk Peters, conforme se alejaba de aquellos lugares, en los que no habÃa encontrado huella de su pobre Pym, mostrábase más taciturno que nunca-lo que yo no hubiera creÃdo posible-, y ni aun me respondÃa cuando yo le dirigÃa la palabra.
Aquel año era bisiesto, y en mis notas he debido poner la fecha del 29 de Febrero, dÃa que era precisamente el aniversario del nacimiento de Hurliguerly, el que pidió que fuera celebrado con algún aparato a bordo de la canoa.
-¡Es lo menos que puede pedirse-dijo riendo-, puesto que no se me puede festejar más que cada cuatro años!
Bebióse a la salud de aquel valiente hombre, algo hablador, pero el más confiado y duro de todos, y cuyo buen humor nos distraÃa.
Aquel dÃa la observación dio 79º 17’por latitud, y 118º 37’ por longitud.