Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Claro es que el capitán William Guy nada podÃa saber de los viajes antárticos emprendidos desde la partida de la Jane. No conocÃa más que los de Cook, los de Krusenstern, los de Weddell, los de Bellingshausen y los de Morrell, y no podÃa estar al corriente de las campañas ulteriores y la segunda de Morrell, y la de Kemp, que habÃan extendido algo el dominio geográfico en aquellas lejanas regiones. Por lo que le dijo su hermano, él supo que, desde nuestros propios descubrimientos, se debÃa tener por cierto que un ancho brazo de mar-el Jane-Sund-dividÃa en dos vastos continentes la región austral. Aquel dÃa el capitán Len Guy hizo notar que si el estrecho se prolongaba entre los meridianos 118 y 119, la Paracuta pasarÃa cerca de la posición atribuida al polo magnético. No se ignora que en este punto se reúnen todos los meridianos magnéticos, punto situado cercano a los antÃpodas del de los parajes árticos, y sobre el que la aguja de la brújula toma dirección vertical. Debo advertir que en aquella época el sitio exacto de este polo no se habÃa comprobado con la precisión que más tarde.
Por lo demás, esto no tenÃa importancia ni interés para nosotros. Lo que debÃa preocuparnos era que el Jane-Sund se estrechaba sensiblemente, reduciéndose entonces a 10 o 12 millas de anchura. Gracias a esta configuración especial del estrecho, la tierra de las dos costas era vista distintamente.