Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos ¿Era verdad? TenÃa yo poderosas razones para no admitirlo sin grandes reservas... En fin, esto importaba poco. La Halbrane iba a levar ancla, y yo estaba a bordo. Casi en seguida el capitán Len Guy apareció en el puente. No pareció advertir mi presencia, de lo que, por otra parte, yo no pensé asombrarme. Se habÃan comenzado los preparativos para aparejar. Las velas habÃan sido retiradas de sus estuches, y las demás maniobras estaban listas.
El lugarteniente, en la proa, vigilaba la operación de virar con el cabestrante hasta ponerse a pique del ancla. Atkins se acercó entonces al capitán Len Guy, y le dijo con voz persuasiva:
-Hasta el año próximo.
-¡Si Dios quiere, señor Atkins!