Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos -Porque los hechos de que hablamos han pasado hace más de once años..
-Caballero-respondió el capitán Len Guy,-toda vez que Arthur Pym y Dirk Peters han podido avanzar más allá del islote Tsalal, más lejos de paralelo 84; toda vez que han encontrado el medio de vivir en medio de las comarcas antárticas, ¿por qué no admitir que sus compañeros, si han resistido los golpes de los indÃgenas, si han tenido la fortuna de ganar las islas vecinas entrevistas en el curso del viaje..., por qué, digo, esos infortunados compatriotas mÃos no han de vivir? ¿Por qué algunos no han de conservar aun la esperanza de verse libres?
-La compasión le lleva a usted muy lejos, capitán respondÃ, procurando calmarle.-SerÃa imposible.
-¡Imposible, caballero! ¿Y si existiese un hecho, si un testimonio irrecusable solicitase la atención del mundo civilizado; si se descubriese una prueba material de la existencia de esos desdichados, abandonados en los confines de la tierra, se podÃa decir: ¡imposible!, a quien hablase de ir en su socorro?