Familia sin nombre
Familia sin nombre El más ardiente entre los miembros de la oposición era, con seguridad, Vicente Hodge, que contaba treinta y dos años de edad. De sangre americana por su padre, y francés por su madre, muerta de pesar poco tiempo después del suplicio, Vicente Hodge no había podido vivir al lado de Clary sin admirarla primero y amarla después, cosa que de ningún modo hubiera desagradado al señor de Vaudreuil, pues aquel joven era un hombre distinguido, simpático y de modales muy finos, por más que tuviera el porte del yankee de las fronteras. En cuanto a firmeza en los sentimientos, en los afectos y en un valor a toda prueba, Clary Vaudreuil no hubiera podido escoger un marido más digno de ella; pero la joven ni siquiera había notado, las preferencias de que era objeto. Entre Vicente Hodge y ella no podía existir sino un lazo: el del patriotismo.
Apreciaba las cualidades del amigo de su padre; pero no podía amarle, puesto que su vida, sus pensamientos y sus aspiraciones todas pertenecían a otro, al desconocido que ella esperaba y que aparecería un día delante de su vista.