Familia sin nombre
Familia sin nombre La conversación se prolongó todavía durante algún tiempo, y no podía ser de otro modo, dada la verbosidad del notario. Hablaron de lo que el señor de Vaudreuil sabía tan bien o mejor que Nick; esto es, de la situación política, sobre todo respecto al Bajo Canadá. Y estas cosas, no dejaba de repetirlo, las relataba con la mayor reserva, pues no le gustaba mezclarse en lo que no le importaba; lo que decía era para que el señor de Vaudreuil desconfiara, porque la vigilancia de la policía era muy activa en las parroquias del condado de Montreal.
Y a propósito de esto, el notario dijo:
—Lo que las autoridades temen, sobre todo, es que un jefe venga a ponerse al frente de un movimiento popular, y que éste sea precisamente el famoso Juan Sin Nombre.
Al oír estas últimas palabras, Clary se levantó y se asomó a la ventana abierta, por la que se veía el parque.
—¿Conocéis a ese audaz agitador amigo Nick? —preguntó el señor de Vaudreuil.