Familia sin nombre
Familia sin nombre Una hora más tarde la brisa volvió con la pleamar, y el Champlain penetró entre esos numerosos islotes que sirven de lÃmite al lago San Pedro, y siguió sucesivamente el litoral de los condados Joliete y de Richelieu, situados enfrente uno de otro. Después hizo escala en los pueblos de la ribera, de los condados de Montcalm y de Verchères, cuyas mujeres tan valerosamente se batieron a fines del siglo XVII para defender un fuerte atacado por los salvajes.
Juan visitó a los jefes reformistas, y pudo asegurarse por sà mismo del estado de ánimo de los habitantes. Le hablaron varias veces de Juan Sin Nombre, cuya cabeza estaba pregonada. ¿En dónde estarÃa en la actualidad? ¿AparecerÃa cuando empezara la lucha? Los patriotas contaban con él, y, a pesar de la orden del Gobernador general, podÃa, sin temor alguno, venir al condado, donde, bien fuera por una hora o por veinticuatro, todas las casas se abrirÃan para recibirle.
Ante esas muestras de una adhesión que podÃa llegar hasta el último sacrificio, Juan se sentÃa profundamente conmovido. ¡SÃ; era esperado como un MesÃas por la población canadiense! Pero se contentaba con responder:
—No sé en dónde se halla Juan Sin Nombre; pero cuando llegue el dÃa de la lucha, estará donde deba estar.