Familia sin nombre
Familia sin nombre Doce años antes, después de la expulsión de Simón Morgaz, echado de Chambly por sus compatriotas, nadie dudó de que aquella desgraciada familia hubiese abandonado el Canadá, expatriándose, bien sea en alguna de las provincias de la América del Norte o del Sur, o en cualquier punto lejano de Europa. El dinero percibido por el traidor le permitirÃa vivir cómodamente, sea el que fuera el sitio escogido para su residencia, y de este modo, mudando de nombre, no serÃa en lo sucesivo el blanco del desprecio general.
Mis lectores saben que las cosas no habÃan sucedido asÃ.
Una noche Simón Morgaz se hizo justicia, y nadie sabÃa que sus restos descansaban en un sitio oculto de la ribera septentrional del lago Ontario.
Bridget Morgaz y sus hijos habÃan comprendido todo el horror de su situación; si bien ellos eran inocentes del crimen de su esposo y de su padre, las preocupaciones son tales, que en ninguna parte podÃan esperar ni piedad ni perdón. En el Canadá, como en cualquier punto del globo, su nombre serÃa objeto de una reprobación universal. Resolvieron, pues, despojarse de él, sin pensar siquiera en tomar otro.
¡Qué necesidad tenÃan de ello aquellos mÃseros, para quienes la vida no podÃa ser ya sino una serie de vergüenzas!