Familia sin nombre
Familia sin nombre EL CORTIJO DE CHIPOGÁN
Ese cortijo, situado a siete leguas de la ciudad de Laprairie, en el condado del mismo nombre, ocupaba una eminencia de terreno en la orilla de un riachuelo tributario del San Lorenzo. El señor de Vaudreuil poseía allí, en una superficie de cuatrocientos a quinientos acres, una propiedad bastante hermosa y de buenos rendimientos, administrada por el arrendador Tomás Harcher.
Delante de la casa-habitación, del lado del río, se extendían vastos campos, un verdadero juego de damas de verdes praderas, rodeadas de esas cercas enrejadas que se llaman en el Reino Unido fewies. Era una excelente muestra del dibujo regular, sajón o americano, en todo su rigor geométrico.
Cuadros y más cuadros de barreras que cerraban esos hermosos cultivos, que prosperaban merced a los ricos elementos de una tierra negruzca, cuya espesa capa, de tres o cuatro pies, descansa, por lo regular, sobre otro terreno arcilloso. Esto es lo que compone el suelo canadiense hasta los primeros estribos de la sierra de los Laurentidas.
