Familia sin nombre
Familia sin nombre —¡Quién sabe si sus agentes han descubierto ya mis huellas! —respondió Juan, como entregado a tristes presentimientos—; y si me descubrieran aquÃ, cuando el buen Tomás y sus hijos supiesen quien soy…
—¡Os defenderÃan! —respondió Clary con viveza—; ¡se harÃan matar por vos hasta el último!
—Lo sé, —repuso Juan—; y entonces, en recompensa de la hospitalidad que me han dado, dejarÃa detrás de mà la ruina y la desgracia. ¡Tomás Harcher y sus hijos se verÃan obligados a huir por haberme defendido! ¡Dios sabe hasta dónde llegarÃan las represalias! Os lo digo en verdad; tengo ganas, muchas ganas de marcharme de aquÃ.
—¿Por qué no volvéis en secreto a la villa Montcalm? —dijo entonces el señor de Vaudreuil. Los peligros que queréis evitar a la familia Harcher estoy yo en el deber de arrostrarlos, y estoy pronto a hacerlo asÃ. En mi posesión estaréis bien guardado.
—La señorita Clary me lo ha ofrecido ya, —respondió Juan—; pero yo he debido rehusar.