Familia sin nombre
Familia sin nombre Esto bastaba para que la autoridad hiciese responsable al Sr. Nick de aquel imprevisto desenlace, y, como es de suponer, el Notario temió, por la seguridad de su persona, creyéndose seriamente comprometido a propósito de una refriega que no tuvo otra causa que una simple detención que nada le importaba. Así las cosas, no quiso ya volver a su despacho de Montreal, y antes de que se apagara el ruido producido por aquella algarada, se dejó llevar sin resistencia al pueblo de Walhatta, consintiendo instalarse en el wigwam de sus antepasados.
Su estudio, es verdad, estaría cerrado durante un tiempo cuya duración no era fácil de apreciar; sus clientes sufrirían por su ausencia, y la anciana Dolly se entregaría a la desesperación. Pero ¿qué otra cosa podía determinar? Más valía ser Nicolás Sagamore en medio de su tribu, que el Sr. Nick detenido en las prisiones de Montreal, acusado de rebelión contra los agentes de la fuerza pública.
No tenemos por que decir que Lionel siguió a su principal a aquel pueblo indio, perdido en medio de los espesos bosques del condado de Laprairie; porque habiéndose batido con mucho denuedo en contra de los voluntarios, difícil le hubiese sido eludir la pena reservada a los rebeldes.