Familia sin nombre
Familia sin nombre Este ultimo, después de hacer con rapidez sus preparativos, salió de Montreal el 22 de Noviembre. Su columna, compuesta de cinco compañías de tiradores y de un destacamento, de a caballo, no tenía más artillería que una pieza de campaña. Llegó a Sorel el mismo día por la tarde, y sin descansar apenas; se puso nuevamente en marcha, pues aun cuando estaba el tiempo malísimo y el camino poco menos que impracticable, no titubeó ni un solo instante en proseguir su ruta, en medio de una noche muy oscura. Su proyecto era el de batir a los insurrectos de San Carlos, después de haber derrotado a los de San Dionisio; pero antes de todo ataque pensaba procederá la detención de cuantos cabecillas pudiese, con ayuda del diputado sheriff, que le acompañaba.
El coronel Gore había salido de Sorel hacía algunas horas cuando el teniente Weir, que pertenecía al regimiento número 32, llegó allí para entregarle un pliego cerrado de sir John Colborne. Como el despacho era urgentísimo, Weir se puso nuevamente en camino; y tomando por un atajo se dio tanta prisa, que, llegando a San Dionisio antes que los soldados, cayó en poder de los patriotas. El doctor Nelson, encargado de la defensa, interrogó a este joven oficial y pudo obtener de él la confesión de que el coronel Gore, a marchas forzadas, se dirigía al pueblo, y que llegaría, sin duda alguna, al amanecer del día siguiente.