Familia sin nombre
Familia sin nombre Bridget, al regresar, tuvo el gusto de llevar a Casa Cerrada la noticia de la partida de la columna.
Durante aquel día, el señor de Vaudreuil experimentó alguna mejoría, pudiendo descansar unas cuantas horas; su sueño fue tranquilo; el delirio había cesado, y con él las palabras incoherentes que pronunciaba llamando a su hija. Tenía conciencia de que Clary se hallaba a su lado, fuera de todos los peligros a que se hubiera visto expuesta con la vuelta de los realistas.
Mientras que el enfermo dormía, Juan tuvo que hacer a la joven el relato de los acontecimientos de la víspera y de todo cuanto había pasado desde que su padre la dejó en casa del juez Sr. Froment para reunirse con sus compañeros en San Carlos, y, por fin; en qué circunstancias había encontrado al señor de Vaudreuil cuando lo llevó a Casa Cerrada.
Clary escuchaba con el corazón angustiado, los ojos preñados de lágrimas, haciéndose fuerte contra la desesperación. La desgracia parecía unir más estrechamente a ambos, pues abrigaban las mismas ideas y los mismos sentimientos.
Varias veces durante su relato, Juan se levantó profundamente turbado, queriendo huir de una intimidad que la situación presente hacía más peligrosa todavía.