Familia sin nombre
Familia sin nombre Pero la madre de Juan era impenetrable. La situación de ambas mujeres era especial: por parte de una, confianza y afecto casi filial; y por parte de la otra, reserva extremada, y a veces un desvío inexplicable.
En la tarde del 2 de Diciembre hubo en San Carlos alguna alarma, causada por noticias inquietantes, tan inquietantes que Bridget, que las había recogido en varios sitios del pueblo, no quiso comunicárselas al señor de Vaudreuil, con entera aprobación de Clary, que juzgó prudente no turbar la tranquilidad de que tanto necesitaba su padre.
Lo que se decía era que los realistas acababan de derrotar otra vez a los patriotas.
Y, en efecto, el Gobierno no quiso contentarse con haber vencido la insurrección en San Carlos, sino que necesitaba vengar la derrota del coronel Gore en San Dionisio. Si su proyecto salía bien, no tendría ya nada que temer de los reformistas, perseguidos por los agentes de Gilberto Argall y reducidos a dispersarse por las diferentes parroquias del distrito, no quedando después de esto, otra cosa que castigar con las penas más terribles a los jefes del partido insurrecto, detenidos en las prisiones de Quebec y de Montreal.