Familia sin nombre
Familia sin nombre PESQUISAS
Apenas se cerró la puerta cuando Juan apoyando el oído en la cerradura, se puso a escuchar lo que pasaba fuera, haciendo señas con la mano a Clary y a su madre para que no hablasen una palabra, ni se movieran tampoco. Y Bridget, que iba a exclamar: «¿Por qué has vuelto, hijo mío?» quedó muda.
En el exterior, y muy cerca de la casa se oía el ruido de pasos y el hablar de media docena de hombres que haciendo alto delante del portal, decían:
—¡Por dónde se habrá ido! No ha podido detenerse aquí.
—Se habrá escondido en alguna casa de más arriba.
—Lo cierto es que se nos ha escapado, y, sin embargo, estaba apenas a cien pasos de nosotros.
—¡Vamos, que haber dejado escapar a Juan Sin Nombre!
—¡Y, con él las seis mil piastras que vale su cabeza!
Al oír la voz del hombre que acababa de pronunciar estas últimas palabras, Bridget se estremeció involuntariamente; le pareció que había escuchado en otra ocasión aquella voz, sin poder precisar en donde la había oído.