Familia sin nombre
Familia sin nombre Juan abrió la puerta, escuchó… y no pudo contener un gesto de cólera.
—¡Trompetas! —exclamó—. Es sin duda una columna de soldados que se acerca.
—¿Qué haremos? —preguntó Clary.
—Esperare —respondió Bridget—; tal vez no hagan más que atravesar el pueblo.
Juan movió la cabeza.
Y no habÃa otro remedio, hallándose el señor de Vaudreuil imposibilitado de salir en medio del dÃa; era preciso que esperasen todos; como dijo muy bien Bridget, a no ser que Juan se decidiera a huir solo.
En efecto; si salÃa al instante de Casa Cerrada; si se internaba en los cercanos bosques, tendrÃa tiempo de ponerse a salvo antes de que los realistas ocupasen el pueblo; mas esto hubiera sido abandonar al señor y a la señorita de Vaudreuil, dejándoles expuestos a los mayores peligros, y Juan no podÃa, con arreglo a la nobleza de sus sentimientos, ni siquiera pensar en ello. Pero ¿cómo defenderlos si descubrÃan su retiro?
La ocupación de San Carlos iba a realizarse con suma rapidez. Los soldados que se acercaban pertenecÃan a la columna más vigilada por Witherall, enviada en persecución de los patriotas, y después de haber recorrido las orillas del Richelieu, iban a pernoctar a San Carlos.