Familia sin nombre
Familia sin nombre —Aun cuando la rebelión no ha triunfado todavÃa, las reformas pedidas se realizarán, sin embargo, por la fuerza de las cosas. Tarde o temprano el Canadá recuperará sus derechos y su autonomÃa, no dependiendo sino nominalmente de Inglaterra. Viviréis bastante para verlo, señor de Vaudreuil, y algún dÃa nos volveremos a encontrar, con vuestra querida hija, en la villa Montcalm, construida de nuevo, esperando yo para entonces haberme despojado del manto de los Sagamores, que no sienta muy bien en mis hombros de Notario, y volver a mi estudio de Montreal.
Otras veces, cuando el señor de Vaudreuil, devorado por la inquietud, hablaba de su hija con Tomás Harcher, éste le decÃa:
—¿No formamos acaso parte de vuestra familia, mi amo? Si teméis algo, respecto a la señorita Clary, ¿por qué no la mandáis con una persona de confianza al lado de mi mujer? Allá, en Chipogán, estarÃa en seguridad y os reunirÃais con ella cuando las circunstancias lo permitiesen.
Pero el señor de Vaudreuil no se hacÃa ilusión sobre su estado, y, sintiéndose enfermo de muerte, resolvió asegurar el porvenir de Clary en las condiciones que habÃa deseado siempre.