Familia sin nombre
Familia sin nombre Y decimos «el final» porque no puede negarse había sonado ya la hora de las represalias, y el Gobierno metropolitano iba a proceder con una energía tan inhumana como cruel.
El 4 de Noviembre, sir John Colborne, investido a la sazón del mando superior, proclamó la ley marcial, y suspendiendo el Habeas corpus en todas las provincias, hizo reunir un consejo de guerra que pronunció sus sentencias con una parcialidad y una ligereza irritantes. Aquel tribunal mandó al cadalso a Cardinal, Duquet, Robert, Hamelin, los dos Sanguinet, Decoigne, Narbonne, Nicolás, Lorimier, Hindelang y 446 Daunais, cuyos nombres jamás se borrarán del martirologio de la historia franco-canadiense.
A estos nombres tenemos que añadir también los de algunos de los personajes que han figurado en nuestro relato: el abogado Sebastián Gramont y Vicente Hodge, que murió con el mismo valor y por la misma causa que había muerto su padre.
William Clerc falleció en los Estados Unidos a consecuencia de sus heridas.
Farran fue el único que sobrevivió, en el destierro, a sus desgraciados compañeros de armas.
Aparte de los sentenciados a muerte, debemos recordar que cincuenta y ocho de los más notables entre los patriotas fueron condenados al ostracismo.