Frritt-Flacc
Frritt-Flacc Un hombre duro, este doctor Trifulgas. Poco compasivo, no curaba si no era a cambio y eso por adelantado. Su viejo Hurzof, una mezcla de bulldog y faldero, tiene más corazón que él. La casa del Seis-Cuatro inhospitalaria para los pobres, no se abre más que para los ricos. Además, hay una tarifa: tanto por una tifoidea, tanto por una congestión, tanto por una pericarditis, tanto por cualquiera de las otras enfermedades que los médicos inventan por docenas. Sin embargo, el hornero Von Kartif era un hombre pobre, de una familia miserable. ¿Por qué tiene que molestarse en una noche como aquélla al doctor Trifulgas?
—¡Sólo el haberme hecho levantar vale ya diez fretzers! —murmuró al acostarse de nuevo.
Apenas habÃan transcurrido veinte minutos cuando la aldaba volvió a golpear la puerta del Seis-Cuatro.
El doctor abandonó gruñendo su caliente lecho y se asomó a la ventana.
—¿Quién va? —gritó.
—Soy la mujer de Von Kartif.
—¿El hornero de Val Karniu?
—¡SÃ! ¡Y si usted se niega a venir, morirá!
—¡Pues bien, se quedará viuda!
—Aquà traigo veinte fretzers…
—¡Veinte fretzers por ir hasta Val Karniu, que está a cuatro kertses de aquÃ!
—¡Por caridad!
