Keraban el testarudo

Keraban el testarudo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CAPĂŤTULO VII

EN EL QUE LOS CABALLOS DEL CARRUAJE HACEN, IMPULSADOS POR EL MIEDO, LO QUE NO HA CONSEGUIDO EL LATIGO DEL POSTILLÓN

Eran las diez de la noche, y Kerabán, Van Mitten y Bruno, después de una comida suministrada con las provisiones encerradas en los cofres, se paseaban fumando, desde hacía media hora, por el largo y estrecho sendero, cuyo suelo no cedía bajo sus pies.

—Supongo —dijo Van Mitten—, amigo Kerabán, que no tenéis que hacer ninguna objeción a que durmamos hasta el momento en que traigan los caballos.

—Ninguna —respondió Kerabán, no sin haber reflexionado antes de dar esta respuesta, algo extraordinaria por parte de un hombre que siempre tenía algo que objetar.

—Creo que no tendremos nada que temer en medio de este llano completamente desierto —añadió el holandés.

—Creo lo mismo.

—¿No tenemos que temer ningún ataque?

—Ninguno.

—¡A no ser el de los mosquitos! —respondió Bruno, que acababa de propinarse un formidable bofetón sobre la frente para aplastar media docena de aquellos importunos dípteros.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker