Keraban el testarudo
Keraban el testarudo EN EL QUE, DESPUÉS DE HABER DISPUTADO CON SU ASNO, KERABÁN SE ENCUENTRA FRENTE A FRENTE CON SU MAYOR ENEMIGO
Kerabán y Ahmet se habían vuelto. Miraban en la dirección indicada por Nizib. Lo que vieron les hizo retroceder rápidamente, para no ser vistos.
Sobre el borde de aquella roca, en la parte opuesta a la caverna, se arrastraba un hombre que trataba de ganar el ángulo extremo (sin duda para observar desde más cerca las disposiciones del campamento). Al ver aquello, era lógico pensar que entre el guía y aquel hombre existía un secreto acuerdo.
En realidad, es necesario decir que en toda la maquinación organizada alrededor de Kerabán y sus compañeros, Ahmet había sabido ver lo necesario. Su tío se vio obligado a reconocerlo. Era preciso, por otra parte, admitir que el peligro era inminente, que una agresión se preparaba en la oscuridad, y que aquella noche la pequeña caravana, después de haber sido atraída a una emboscada, corría a una total destrucción.
En un primer movimiento irreflexivo, Kerabán apuntó a aquél espía que se aventuraba hasta el limite del campamento. Un segundo más tarde la bala partiría, y el hombre caería mortalmente herido. Pero hubiese sido dar la alarma y comprometer una situación ya grave.

