La casa de vapor
La casa de vapor A consecuencia de esta capitulación, los hombres, niños y mujeres, que sumaban unas quinientas personas incluidas lady Munro y su madre, fueron embarcados en lanchas que debían bajar el Ganges y llevarlos a Allahabad.
Pero apenas los barcos se separaron de la orilla, los cipayos abrieron el fuego contra ellos; y a consecuencia de aquella granizada de balas y de metralla, los unos se fueron a pique, los otros se incendiaron, y solo una de las embarcaciones logró bajar por el río algunas millas.
En esta embarcación estaban lady Munro y su madre, que por un momento pudieron creerse a salvo. Pero los soldados de Nana Sahib las persiguieron, las volvieron a prender y las llevaron a los acantonamientos. Allí se hizo una clasificación de prisioneros. Todos los hombres fueron pasados inmediatamente por las armas; y a las mujeres y a los niños se les reunió con las demás mujeres y niños que no habían sido asesinados el 27 de junio.
Era un total de doscientas víctimas, a quienes esperaba una larga agonía y que fueron encerradas en un bungalow, cuyo nombre de Bibi-Ghar es tristemente célebre desde entonces.
—Pero ¿cómo sabe usted esos horribles detalles? —pregunté a Banks.