La casa de vapor
La casa de vapor En lo alto como en lo bajo, el horizonte desaparece, y es como si nos viésemos transportados a alguna región aérea fuera de los límites de la tierra.
Pero el viento cambia; una brisa del norte, precipitándose por las breñas de la cordillera, barre toda esta niebla, el mar de vapores se condensa casi instantáneamente; la llanura vuelve a salir al horizonte del sur; las sublimes proyecciones del Himalaya aparecen de nuevo sobre el fondo claro del cielo, y el marco del cuadro recobra su magnitud normal. Entonces, la mirada, pudiendo extenderse sin límites, abarca todos los detalles de un panorama que se extiende por un horizonte de sesenta millas.