La casa de vapor
La casa de vapor Entonces sonó un disparo. El impaciente capitán Hod era quien acababa de disparar, apuntando a una sombra que parecÃa esconderse entre los árboles.
Una confusa agitación siguió al disparo. Parecionos que toda una tropa de individuos se dispersaba a derecha e izquierda, y asà debió de suceder, porque Fan y Black, que se habÃan lanzado hacia delante, volvieron tranquilamente, no dando señal alguna de inquietud.
—Sean quienes quiera, merodeadores o vagabundos —dijo el capitán Hod—, han tocado retirada.
—Evidentemente —respondió Banks—, y no tenemos que hacer más que volver a la «Casa de Vapor». Pero por precaución vigilaremos hasta que amanezca.
Pocos instantes después, estábamos en el campamento con nuestros compañeros. MacNeil, Gumà y Fox, se concertaron para hacer guardia por turno mientras los demás nos retirábamos a nuestros cuartos.
La noche terminó sin nuevos incidentes; era de creer que los visitantes nocturnos, viendo que la «Casa de Vapor» estaba bien defendida, habÃan renunciado a su visita.