La casa de vapor
La casa de vapor Se recordará que el veinticuatro de mayo, en Bhopal, durante las fiestas del Moharum, a las cuales había tenido la audacia de asistir, el nabab había recibido la noticia de la partida de sir Edward Munro para las provincias septentrionales de la india. Por sus órdenes, Kalagani, indio de los más adictos a la causa y a su persona, había salido de Bhopal con la misión de seguir la pista del coronel, acompañarle, no perderle de vista, y exponer su vida, si era necesario, para hacerse admitir en su comitiva.
Kalagani partió inmediatamente, dirigiéndose hacia las provincias del norte, y en Cawnpore pudo alcanzar el tren de la «Casa de Vapor». Desde entonces, sin dejarse ver nunca, había esperado muchas ocasiones sin que se presentara ninguna favorable. Por eso, mientras el coronel Munro y sus compañeros se instalaban en el sanitarium del Himalaya se decidió a entrar al servicio de Mathias Van Guitt.
El instinto de Kalagani le decía que no tardarían en establecerse relaciones casi cotidianas entre el kraal y él sanitarium. Esto fue lo que sucedió. Desde el primer día tuvo la satisfacción, no solo de señalarse a la atención del coronel, sino también de hacerse acreedor a su gratitud.