La caza del meteoro
La caza del meteoro Un un solo grito se fundieron los gritos individuales, y aquél fue como un rugido formidable que salió de la muchedumbre a la primera oscilación de la masa de oro.
Todas las miradas se dirigieron al mismo punto. ¿Qué ocurrÃa? ¿Eran juguetes de una alucinación? ¿HabÃa realmente hecho el meteoro un movimiento? En este caso, ¿cuál era la causa? ¿No iba el terreno inclinándose poco a poco, lo cual podrÃa hacer que el tesoro se hundiese en el abismo?
—SerÃa éste un singular desenlace para ese asunto, que ha llegado a conmover el mundo —hizo observar Mrs. Arcadia Walker.
—Un desenlace que no serÃa tal vez el peor —respondió Seth Stanfort.
No, no se habÃan engañado; el bólido continuaba deslizándose gradualmente hacia el mar; si el movimiento no cesaba, la esfera de oro acabarÃa por rodar hasta el borde de la plataforma, y se hundirÃa en las profundidades del océano.
