La estrella del sur
La estrella del sur Ésta es la expresión admitida entre todos los cafres semicivilizados, cuando quieren expresar la idea de una muerte violenta.
¿Qué hacer? ¿Debían atribuir gran importancia a este incidente?
Parecía que no, pues aquellos que sumaban unos treinta según afirmaban, no les habían hecho ningún daño, ni manifestado intenciones de robarles, a pesar de haberles sorprendido desarmados. Sus amenazas, sin duda, eran vanas palabras, de las que los salvajes gustan dirigir a los extranjeros. Bastarían unas cuantas atenciones tenidas con el gran jefe Tonaia, algunas explicaciones sinceras sobre las intenciones que llevaban a los tres blancos a aquel país, para disipar todas sus sospechas, en caso de tenerlas, y obtener su amistad.
Decidieron ponerse de nuevo en marcha. La esperanza de apresar pronto a Matakit y recuperar el diamante robado hacía dejar a un lado toda otra preocupación.