La estrella del sur
La estrella del sur Al despertarse Cyprien esa mañana, encontró a «Templar» delante de él. Se hubiera dicho que el caballo experimentaba tanto placer como su jinete en volver a ver a su fiel compañero de viaje.
Nuestro ingeniero se sintió bastante fuerte para desayunar, montar a caballo y partir inmediatamente. En vista de ello, Pharamond Barthés colocó todos los bagajes sobre la grupa de «Templar», tomó al animal por la brida y se pusieron en camino hacia el poblado de Tonaia.
En el camino, Cyprien contó a su amigo con mayores detalles los principales incidentes de la expedición desde su salida del Griqualandia. Cuando llegó a la última desaparición de Matakit, del cual le dio las señas, Pharamond Barthés se echó a reír.
—Creo —afirmó— que ahora sí que voy a poder darte noticias del ladrón, si no de tu diamante.
—¿Qué quieres decir? —quiso saber Cyprien, muy sorprendido.
