La estrella del sur
La estrella del sur Todo el mundo sabe en el Griqualandia que esto es una enfermedad particular de los diamantes del paÃs. No se hablaba de aquello, porque esta circunstancia hace depreciar considerablemente su valor; pero el hecho es que, por consecuencia de una acción molecular aun no explicada, las más preciosas de estas piedras estallan a veces como simples petardos. En este caso, no queda de ellas más que una especie de polvillo, bueno, todo lo más, para usos industriales.
El joven ingeniero estaba evidentemente mucho más preocupado por la explicación cientÃfica del accidente, que por la pérdida enorme que resultaba para él.
—Lo que es singular —manifestó en medio del estupor general, no es que la piedra haya estallado en estas condiciones, sino que se haya esperado hasta este dÃa para hacerla. Ordinariamente los diamantes estallan más pronto, todo lo más a los diez dÃas que siguen a su talla. ¿No es cierto, mister Vandergaart?
—Absolutamente exacto, y ésta es la primera vez en mi vida en que veo estallar un diamante luego de tres meses de haber sido tallado —declaró el anciano, con un suspiro—. ¡Vamos! ¡Estaba escrito que La Estrella del Sur no pertenecerÃa a nadie! ¡Cuando pienso que hubiera bastado para impedir este desastre el cubrir la piedra con una pequeña capa de grasa!…